La primer Grúa

No hay datos oficiales de la primera grúa, sin embargo hay algunos vestigios en el siglo VI en la antigua Grecia, se trataban de marcas de pinzas de hierro en los bloques de piedra de los  templos. Estas marcas son evidencia, ya que están realizadas en el centro de gravedad de los bloques.

En ese siglo también se llegó a introducir el torno y la polea, lo cual ayudo a reemplazar las rampas, pues anteriormente utilizaban rampas para subir los bloques a las estructuras, y gracias a la introducción del torno y la polea, fue mucho más fácil la construcción de los templos griegos, pues esto permitió la carga de muchas piedras más pequeñas.

Sin embargo en la antigua Roma, se dio el apogeo de las grúas, ya que se incrementó el trabajo de construcción en edificios de grandes dimensiones. Los romanos adaptaron la grúa griega y la desarrollaron.

La grúa romana más simple, el Trispastos, consistió en una horca de una sola viga, un torno, una cuerda y un bloque que contenía tres poleas, con lo cual se tuvo una ventaja mecánica de 3 a 1, por lo que un hombre      que podía realizar un esfuerzo de 50 kilogramos podía levantar 150 kilogramos.

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